Aprovechando que los gobiernos local y federal están eufóricos por las celebraciones (nada austeras) de estas fiestas patrias, quisiera hacer -desde este espacio- dos propuestas a Don Ebrard:
¿Qué le parecería, en vista de que está tan obsesionado con el asunto de la Supervía poniente, dejar su departamentazo en la Colonia Condesa y mudarse a la zona por la que su gobierno pretende pasar la mentada Supervía? De esa manera nos dejaría callados a todos los que nos hemos manifestado en contra del proyecto y demostraría que sus argumentos para construirla son avalados por acciones y que no es movido por oscuros intereses económicos para financiar su campaña presidencial. Por supuesto no se trata de que alguien de su investidura se vaya a vivir a las barrancas como si fuera una especie de Tarzán del siglo XXI, ni Dios lo mande lic., sabemos de su rancio abolengo avalado por tan ilustres y afrancesados apellidos. Hay bastantes zonas residenciales en las cuales usted podría "sentar sus reales" (como decían las abuelas) sin que fuera en detrimento de su calidad de vida... bueno, eso si a usted no le molesta que le pasen por encima de la cabeza miles de automóviles por el resto de su vida; o lo que eso representará para sus pulmones por la baja calidad del aire que respirará, sin hablar del asunto de conciencia por la cantidad de árboles que se talarán para cumplirle el Super capricho.
Lo que si le recomiendo es que no considere la posibilidad de mudarse a la colonia La Malinche porque no creo que ahí sería del todo bien recibido.
La otra propuesta es aún más sencilla, pues no tendría que mudarse de su glamorosa colonia Condesa:
¿Qué le parece si en lugar de construir la Supervía por el lado poniente, lo hace un poco más al centro? Bueno, no le puedo dar las coordenadas exactas ya que no soy ni topógrafo, ni geógrafo pero la idea sería que pasara justo por encima del Parque México, ese en donde su esposa (rodeada de guaruras) saca a pasear a sus perritos. Una de las principales ventajas de esta idea es que resultaría mucho más fácil conectar la Supervía con el circuito Bicentenario que tantas satisfacciones (y dinero) le han dado. Por otro lado sólo se enfrentaría a los reclamos de gente igual que usted, sofisticada y decente, no como esos rijosos sureños que se oponen al progreso. Quizá no habría protestas porque en nuestro país la gente bien considera que es de nacos manifestarse. Ahora que escribo esto se me está ocurriendo que la Supervía podría correr de La Condesa al Ayuntamiento y así haría el viaje en su auto o en bicicleta... que tanto le gusta (me refiero al medio de transporte).
Espero que estos días de fiesta le sirvan para reflexionar y darse cuenta que la construcción de una Supervía es una auténtica locura!
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