domingo, 31 de octubre de 2010

LA TIRANIA DE EBRARD

 Lo que hay detrás de esa "pulcra" apariencia de Marcelo Ebrard es un auténtico tirano dispuesto a cualquier cosa con tal de cumplir su voluntad y los compromisos que ha adquirido. No importa si para ello tiene que utilizar la fuerza pública en contra de quienes, supuestamente, debe proteger. Así lo demuestran los recientes hechos en los rumbos del sur-poniente de la Ciudad de México, por cierto y paradójicamente, muy cerca de las oficinas de Derechos Humanos.
El movimiento de resistencia en contra de la construcción de la Supervía Poniente ha estado sufriendo los embates de los provocadores y ahora incluso de los granaderos. Con el pretexto de realizar "estudios" se presentaron en la zona, más para amedrentar que para "estudiar", pues quién puede creer que esa es la verdadera razón si para ello los encargados de hacer "los estudios" llegan a la zona del conflicto por la noche y resguardados por cientos de granaderos. Con ese rigor y esas fuerzas públicas debería de perseguirse a los criminales que tienen sitiada a la ciudad y no a ciudadanos que defienden el legitimo derecho de manifestar su descontento ante las decisiones unilaterales de un gobierno que tendría que estar para escucharlos y no para atacarlos arteramente  por la noche.
Ebrard viaja al extranjero para lucirse y promover su adelantada candidatura para la presidencia de la República y aparece, según él, sereno y confiado. Con la misma serenidad y confianza ordena que se haga lo necesario para que se cumpla su voluntad, sin importar que para ello se tengan que pisotear los derechos de quien sea. ¿No sería mejor que las macanas y los escudos de los granaderos estuvieran destinados a combatir a quienes asaltan a los transeúntes o a quienes roban autos y casas habitación? ¿Las enormes barricadas no deberían ocuparse para contener la enorme cantidad de narcomenudistas que hacen de las suyas ante el beneplácito de las autoridades?
 Se dice que Nerón, el emperador romano, fue capaz de ordenar que se provocara el incendió que devastó Roma, con el objetivo de reconstruir la ciudad a su gusto ¿Qué tan lejos estará Marcelo Ebrard de ese tipo de locuras? Los especialistas han demostrado que la construcción de la Supervía Poniente ocasionará daños irreversibles al equilibrio ecológico de la Ciudad de México.
Mahatma Gandhi dijo " En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle " Entonces, si atendemos a estas palabras del pensador hindú, habrá que agradecer al tirano Ebrard que, con sus injustas acciones, esté abriendo los ojos de quienes NO estamos de acuerdo y que sabremos defender nuestra dignidad.

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